diumenge, 14 de setembre del 2014

Cap. 9

Igual era el momento de dejarlo estar, si había vuelto con su novia era porque realmente la quería, y contra el amor nada se puede hacer. Lo sabía, sabía de sobra que no podía evitar que él la quisiera, al igual que yo no podía evitar quererle a él.

-Ann, ¿vamos?- era Laia, por un momento había olvidado que estaba en clase, y ella sentada a mi lado.
- ¿Qué?
- Que si vamos al patio, hace cinco minutos que ha sonado el timbre.
- Ah, sí, claro. -recogí mis cosas lo más rápido que pude, y me colgué la mochila en los hombros.
- Anna, vine ací, vull parlar amb tu.- mi profesora de Matemáticas seguía en la clase y, al parecer, quería hablar conmigo.

Me acerqué a su mesa. Me preguntó que qué me pasaba, ya que normalmente solía estar muy atenta en sus clases, porque las mates siempre fueron mi asignatura favorita, por muy raro que parezca. Supongo que soy rara hasta para eso. Conseguí hacerle creer que se debía a que había dormido mal y me dirigí al patio con Laia y Nú. A ellas también tuve que hacerles creer que lo único que me pasaba era que tenía sueño. La mañana se pasó muy lenta, pero finalmente sonó el timbre que indicaba que era hora de volver a casa, me fui lo más rápido que pude y en cuanto llegué a casa me encerré en mi habitación y me puse a dormir.



Abrí los ojos, 19:38, hora de levantarse. Bajé las escaleras y entré en la cocina para prepararme un té. Mientras esperaba que el agua se calentara en el microondas sonó el telefonillo, era Laia.

- Buenas tardes, Bella Durmiente.
- ¿Qué haces aquí?
- No soy tonta, sé que hoy te pasaba algo, y no me voy de aquí hasta que no me cuentes el qué.
- Creo que  me gusta.
- ¿De qué me hablas?
- Que creo que me gusta. Ernest. Me gusta Ernest.
- ¿Y eso es algo malo? Igual parece muy frío, pero tú le caes bien, y eres muy guapa, y yo creo que se lo intentas...
- Ha vuelto con su ex. Me lo contó ayer.
- ¿Con Elena? Pero si ella vive en Madrid, y ya hace tiempo que...
- Da igual, quiere volverlo a intentar con ella.
- ¿Quieres que hable con él?
- No, ya ha tomado una decisión y hay que respetarla.
- Anda, ven.- abrió los brazos y me rodeó con ellos. Me abrazó tan fuerte que no pude aguantar más, y se me escaparon un par de lágrimas.
- Gracias, ya estoy mejor.
- T'estime, petita. Si no quieres salir esta noche nos quedamos aquí tú y yo, hacemos una pizza y vemos una peli, o hacemos un karaoke, o lo que te apetezca hacer.
- Tranquila, no te preocupes, salimos como cualquier otro viernes, no se va a parar el mundo por esto. Pero me ha gustado la idea de que te quedes a dormir aquí, podríamos decírselo a Nú también  y organizarlo para mañana o el finde que viene.
- Estupendo. Le diré a Albert que venga y se traiga a un par de amigos, y ya verás lo rápido que se te pasa lo de Ernest.
- Guay.

Pero puede que no, que no se me fuera a pasar tan rápido, porque a lo mejor me importaba de verdad, porque se me da mal eso de olvidar, porque una vez me engancho no sé soltarme. Y puede que sí, que el mundo tal vez sí se paró, y si no lo hizo, se volvió repetitivo, pesado y difícil de entender. Puede que las mañanas fueran sencillas, pero las noches me superaban, por mucho Extremo que hubiera en mis oídos. Y es que, comencé a ser consciente de mis sentimientos, y qué putada.

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